AVISO


jueves, 31 de marzo de 2011

¿CONOCES A KALIMÁN?




  Kalimán el hombre increíble

Para aquellos que no lo conozcan primero les diré que Kalimán es un superhéroe y es mi favorito, por encima de Batman, Superman, El Llanero Solitario, Tarzán y tantos otros e incluso por encima de El Santo ¿por qué?, la razón es simple, porque crecí con él; escuchando su sabiduría, sus consejos, y disfrutando de sus aventuras tanto en el radio como en la revista. Siempre iba acompañado de un niño de doce años llamado Solín y quienes teníamos entonces la edad de Solín, al menos en mi barrio, queríamos ser él. Y bien recuerdo que yo podía perderme cualquier revista o programa de radio incluso película pero nunca, nunca a Kalimán ¡SERENIDAD Y PACIENCIA SOLÍN, MUCHA PACIENCIA! ¡QUIEN DOMINA LA MENTE LO DOMINA TODO!




MUSICA GRANDIOSA DE KALIMAN 
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radio novela el tigre de hong kong
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ÚLTIMO ADIÓS A GUSTAVO

Último Adiós a Gustavo.

Qué difícil es decirle adiós a un gran amigo, con quien nos unía una vieja amistad.

Gustavo fue un hombre íntegro de pies a cabeza, honesto a más no poder, trabajador hasta el cansancio, amante esposo y dueño del más profundo espíritu de servicio que se haya conocido.

No somos pocos quienes le debemos algo o mucho al buen Gus, principalmente momentos agradables, favores, compañerismo, solidaridad y sobre todo amistad.

Cuando dejó el camión pensamos que, después de tantos años, se pondría triste, pero nada de eso, porque pronto se integró a la vida diaria del colegio demostrándonos que todo lo humano resplandecía en él, porque tenía un alma de privilegio. Cierto, en todas sus actividades estaba su jovial energía alimentada por el fuego de su generosa intención, tanto que hasta los momentos más difíciles terminaban con la explosión de su contagiosa carcajada. Si, porque el buen Gus fue feliz, esa era su filosofía de la vida, ser feliz. Jamás tuvo tiempo para la ira o la tristeza.

Siempre le recordaremos por su profundo y cálido sentido humano, respetuoso en el trato, con el corazón lleno de ese espíritu de servicio que lo llevó desde el amanecer hasta que terminaba la jornada.

¿Sus obras?, son tan grandiosamente humildes como un silencio entre voces, que jamás las valoramos en su justa medida pero: ¿Quién ante la sonrisa dulce y generosa del padre o de la madre, llevará ahora de la mano con tanto gusto a las tierras encantadas del saber a tantas y tantas mentes infantiles y dejarlas en el lugar más seguro hasta que aprendan a valerse por si mismas. O que decir de todos con un: Gustavo me trae esto, Gustavo me hace un favor, Me cuida aquí Gustavo, ¿me cambias el cheque?, ¿me traes un agua de paso? ¿Me abres la puerta?, ¿Gustavo me acompaña?, Gustavo esto, Gustavo lo otro, Gustavo, Gustavo…

Los maestros, alumnos, directivos, secretarias, conserjes y padres de familia, todos. Paguemos ahora esa deuda recordándolo como era, con su camisa amarilla, su sándwich que con tanto placer degustaba, su amabilidad a toda prueba, su leer el periódico en la puerta y las pequeñas notas del reverso de los calendarios causándole gran novedad. Tampoco descartemos su genial sonrisa para todos, sus chistes sanos y su broma ligera, y que decir de sus jocosas frases como: ¿A poco?, Hey tú, Como dijo don Teofilito, Ya sabes que sí, ya vas Barrabás, Ándale, Oki doki, Por eso mismo, Sí, así merito es, Ansina mesmo, ansina quero que le pongan, Mande usté. Y sus groserías más recurrentes: ¡Ah como jorobas!, ¡Ah cómo fregó un borracho anoche!,¡Chin marín! ¡Chinhuentes!, si vas a fregar. Hijuela.

Ese era el buen Gus. Dueño absoluto de una excelente calidad humana.

Siempre dando demasiado, atento a las necesidades de los demás, motivándonos y dándonos la fuerza de su sonrisa cuando más la necesitábamos, olvidándose de si mismo.

Pero hay que despedirlo. Sí ya sé. Tantas veces le dijimos adiós mismas que regresó con la palabra amable y sonrisa en los labios. Pero esta vez es definitivo, le tenemos que dejar ir de verdad. Nos duele decirlo, pero es así. Adiós amigo Gus, hombre cabal que murió de pie, en el cumplimiento de su deber, sin más afán que el servir. Nos deja un gran ejemplo.