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sábado, 2 de junio de 2012

Los hijos de Don Venancio, (1944)


Los hijos de Don Venancio


Dirección y Guión: Joaquín Pardavé, basado en la obra teatral Los tres berretines de Arnoldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas.
País y Año: México, 1944.
Fotografía en Blanco y Negro: Víctor Herrera.
Música: Alfonso Esparza Oteo.
Edición: Mario González.

Elenco:  Joaquín Pardavé (Venancio Fernández), Marina Herrera (Marilú), Alfredo Varela Jr. (Tiburcio), Rafael Banquells (Eduardo), Horacio Casarín (Horacio).
Producción: Filmex, Manuel Rodríguez.
Duración: 100 mins.
Procedencia de la Copia: Acervo de la Cineteca Nacional.
Proyección en 35 mm.

Comentario
A lo largo de la historia del cine mexicano ha habido grandes relaciones, de todo tipo, con otras cinematografías. Ello ha enriquecido de manera importante la calidad de las producciones mexicanas. Personas, acuerdos, temáticas, son parte de ese intercambio. España, Cuba, Argentina, Puerto Rico, Chile, Perú y un largo etcétera conforman ese otro mapa geográfico generado gracias al cine. En ese terreno, Argentina guarda un apartado especial. En los años treinta y cuarenta es el gran competidor. Una competencia que acaba con la Segunda Guerra Mundial y con el nacimiento de la "época de oro" del cine mexicano y las restricciones que se abaten sobre el cine argentino en la misma época. Después hay un fuerte intercambio entre ambas industrias. Gabriel Figueroa, Emilio Fernández, Arturo de Córdova y Miguel Aceves Mejía van al Cono Sur. De allá llegan Libertad Lamarque, Zully Moreno, Hugo del Carril, Isabel Sarli, Ulyses Petit de Murat, José María Fernández Unsain y Luis Sandrini.

Este último es el protagonista de la siguiente historia. El 16 de septiembre de 1932 en el teatro Buenos Aires, de la ciudad del mismo nombre, se estrena la obra Los tres berretines, escrita por Arnoldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas. Uno de los papeles es interpretado por un joven y desconocido actor de 27 años llamado Luis Sandrini. Después de 1,200 representaciones interpretando el personaje de Eusebio, Sandrini es un ídolo en la Argentina. En 1933 la obra es llevada al cine, con algunas modificaciones encaminadas a dar más importancia a la actuación de Sandrini. La cinta es dirigida por Enrique Telémaco Susini y es la primera producción de los estudios Lumiton. Hoy, el filme está considerado como el primer filme totalmente sonoro argentino y un clásico indiscutible de su cinematografía. Para Sandrini es su debut y el primer paso en su camino a la inmortalidad.

A principios de 1944, Joaquín Pardavé escribe, dirige y actúa la versión mexicana del exitoso filme gaucho, inédito en México, con las adecuaciones necesarias. Una de las constantes que se mantienen entre ambas cintas es el fútbol. En la versión argentina, el papel del hijo convertido en estrella del balompié es interpretado por Miguel Ángel Lauri, destacado jugador de un club de la liga nacional. En México el personaje es interpretado por Horacio Casarín, gloria del fútbol nacional.

En la versión argentina la trama se centra en la relación que establecen los hijos y su padre (un ferretero) con las grandes pasiones porteñas: el tango y el futbol, además del cine, visto como un entretenimiento ideal para las mujeres de la casa. Pardavé cambia el tono del argumento y lo convierte en la aceptación del extranjero, del "otro", en su proceso de integración para ser uno más de los "nuestros". De esa fusión nace la grandeza de México. Una unión generada por una familia sui generis. No hay madre ni abuela. Sólo un viudo cascarrabias adorando el recuerdo de su difunta esposa. Es una unión familiar muy especial, muy centrada en los hombres, en donde se concentra la raíz del destino de los jóvenes mexicanos de los años cuarenta: profesionistas universitarios, deportistas exitosos, compositores de moda, la "oveja negra", etc. A ello se suma una reconciliación entre lo "hispano" y lo "mexicano", independientemente de cualquier distanciamiento político.

En Los hijos de don Venancio  Joaquín Pardavé se consolida como un gran actor al crear uno más de sus personajes entrañables. Don Venancio se suma a don Susanito Peñafiel, al baisano Jalil, al "gendarme de la esquina" y a tantos otros.

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Excelente película aportada por cucuruta
nota: ya me la había mandado un gran amigo, pero los comerciales que salían eran insufribles

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