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viernes, 25 de enero de 2013

Llámenme Mike, (1979)



Llámenme Mike

Dir: Alfredo Gurrola
Elenco: Sasha Montenegro, Alejandro Parodi, Víctor Alcocer, Carlos Cardán, José Nájera, Humberto Elizondo, Humberto Dumont.


Esta cinta de culto es sin duda una de mis favoritas, ya la había subido en una ocasión pero poco después cerro megaupload y bueno hoy la resubo, aprovéchenla, en verdad vale la pena ya que este largometraje es clave para el cineasta especializado en el cine de acción, Alfredo Gurrola. Película mexicana que logra tanta eficacia en  su realización como en sus diálogos.

Llámenme Mike es una divertida parodia de cintas norteamericanas de serie negra como Kiss Me Deadly (1955), que a su vez se basaba en las novelas de Mickey Spillane sobre el personaje Mike Hammer, detective violento e inflexible de la época de Joseph McCarthy, cuya obsesión se centraba en su lucha contra la amenaza comunista. Miguel, “Miguelito” para sus colegas, es un policía muy normal de la judicial, corrupto, parrandero y agresivo, cuya habitación se encuentra decorada con carteles de Rocky, Bruce Lee, motocross y de chimpancés en actitudes humanas. Miguel será sacrificado por su jefe, de nombre O´Hara, para que sea el chivo expiatorio de un decomiso “extraviado” de cocaína. El “judas”, karateka cinta negra, va a parar a la cárcel, en donde es golpeado salvajemente por internos a los que “se las debía”. Luego es ingresado en un hospital psiquiátrico, de donde escapará para enfrentar a los “rojos” y salvar al mundo occidental. La producción le corresponde a Conacite 2; y aunque el primer crédito lo lleva la hermosa Sasha Montenegro, es Alejandro Parodi / Mike, quien ocupa caballerosamente el segundo crédito. En este filme, Parodi interpreta el mejor papel de toda su carrera. Alfredo Gurrola y sus guionistas Jorge Patiño y Reyes Bercini crean un filme gozoso,
cuyo sentido lúdico se encuentra hasta en las secuencias de transición. En la construcción del relato, el director emplea cinematográficamente múltiples posibilidades: top shots, voz en off, picados y contrapicados, profundidad de campo, overlaps magistrales de sonido e imagen en sus ediciones, movimientos de cámara y planos secuencias de gran belleza formal que son útiles en términos de narración, además de insólitos y logrados planos de Mike en su estado de lobotomía, y la utilización de la música al estilo de serial televisivo. La puesta en escena cuida los menores detalles: las bromas en los baños de vapor públicos; la recreación de los ambientes de cantinas y cabarets; los billares de la “calle 54”; los altos funcionarios de la policía cuyo único interés es aparecer en los medios; la lectura voraz de Bésame moribunda de Spillane por parte de Mike; la presentación de los resentidos presos por parte de Armando Soto La Marina que propinarán a Mike tremenda golpiza en la celda; la intervención quirúrgica todavía más sangrienta; la recreación de la vida cotidiana en el centro psiquiátrico donde los locos se hacen los locos. Y, Grace Renat como la bella mujer decorativa de delincuentes que no se inmuta hasta que le quitan su peluca de rubia. Hay homenajes que remiten a Taxi Driver y hasta a los sketchs de delegación de policía del cine mexicano; además de otras inserciones como la de Juan José Gurrola, dramaturgo vanguardista y “poliédrico”, hermano del director, quien aquí interpreta al “Rojo” que viste de blanco, jefe supremo de la conspiración contra el mundo libre. Esta película supera en humor a docenas de comedias mexicanas. Destacando sobre todo, Mike el deschavetado que toma café americano en café de chinos, que sabe del mundo del box de púgiles negros de peso pesado, que pide emparedados y hamburguesas con mucha mostaza, que contempla tristemente el avance cultural latino, la comida y música mexicanas, y que demanda que le llamen Mike; el “tira” que en el supermercado compra únicamente productos cuyo nombres sean en inglés, y que amenaza con ponerles zapatos de cemento en el Río Hudson a todos los que atenten contra la democracia, mientras se pierde, cual vengador anónimo, entre pasadizos de modernas plazas comerciales.   Era la época en que el golpazo al narcotráfico consistía en el hallazgo de cocaína en un frasco de mayonesa, cuando proliferaban las “madrinas”, soplones de la policía que se entretenían robando los tapones de las llantas de los Mustangs. Eran los tiempos de lo “negro” del “Negro” Durazo.
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1 comentario:

  1. o link no funciona más..hay modo de subir-la uma vez más? gracias

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